Programa Quercus

Los bosques atlánticos son uno de los ecosistemas más escasos en el País Vasco. Diferentes actuaciones humanas llevadas a cabo durante siglos han ido reduciendo paulatinamente la superficie de robledales, alisedas, hayedos y encinares costeros, que antaño cubrían montes y valles. De hecho, los bosques autóctonos de la Comunidad Autónoma del País Vasco sólo ocupan el 20% de su área potencial. Especialmente dramática es la situación de los robledales de Quercus robur, que han perdido un 95% de su superficie originaria.

Dada esta situación, la Fundación Lurgaia puso en marcha el PROGRAMA QUERCUS, cuyo fin es la conservación y recuperación de los bosques autóctonos. Para ello accedemos a la gestión de terrenos, bien sea mediante la compra de los mismos o llegando a acuerdos con sus propietarios, lo que se conoce como custodia del territorio.

Los objetivos concretos de este programa son:

  • Conservar y recuperar los bosques naturales
  • Preservar los caracteres genéticos forestales
  • Mantener la diversidad biológica asociada a estos ecosistemas
  • Implicar a entidades privadas en la conservación del patrimonio natural
  • Educar, incentivar y comprometer a la población en la conservación de la naturaleza
  • Divulgar e informar sobre la importancia de estos ecosistemas

La recuperación y mejora de estos ecosistemas no sólo actúa en favor de las especies vegetales que lo componen si no que supone una recuperación de la biodiversidad en su conjunto.

Para la consecución de estos objetivos, la Fundación Lurgaia se apoya en cuatro pilares básicos:

  • La custodia de territorio como herramienta de gestión
  • El origen de la planta como criterio de actuación
  • El trabajo voluntario como forma de participación e implicación ciudadana
  • La sucesión ecológica como base de actuación

En los cultivos de pinos y eucaliptos, donde no se oye el canto de los pájaros ni crece la hierba ni el helecho, donde no hay magia ni misterio, ni se enreda la niebla en las ramas de las hayas, de los castaños y de los robles, en esos monótonos paisajes de árboles todos iguales, los frágiles seres de la mitología vasca no pudieron encontrar su morada.
J. L. Arsuaga (2000) (El collar del Neandertal)

Todas las fotografías son propiedad del fotógrafo de la naturaleza y patrono de la fundación Joseba del Villar y de la Fundación Lurgaia, estando prohibida su copia o reproducción